La designación, que se dio a conocer la semana pasada, se produce un día después de que el Servicio Federal de Seguridad (FSB) acusara formalmente a Pável Dúrov de colaborar con actividades terroristas y anunciara su intención de incluirlo en la lista de buscados internacionales. El organismo señaló que Telegram no ha eliminado canales y bots que, según sus investigaciones, son utilizados por la inteligencia ucraniana y por grupos extremistas.
Como consecuencia de esta medida, varias empresas rusas han comenzado a retirar de sus plataformas y servicios cualquier producto o referencia vinculada a Dúrov. Esta acción responde a la presión oficial y al clima de rechazo generado por la acusación, que ha llevado a muchas compañías a distanciarse del empresario para evitar problemas legales o reputacionales.
La acusación del FSB es un paso más en el endurecimiento de las medidas contra Telegram, una plataforma que ha sido un canal crucial para la difusión de información independiente en Rusia y en zonas de conflicto.
Expertos en legislación digital señalan que esta designación podría tener implicaciones significativas para el futuro de Telegram en Rusia, incluyendo posibles restricciones adicionales o el bloqueo definitivo de la aplicación. Además, la medida podría influir en la cooperación internacional en materia de seguridad y en la percepción de la libertad de expresión en el país.