Las redes de cámaras de reconocimiento automático de placas de matrícula (ALPR) podrían enfrentar nuevas restricciones después de que la Corte Suprema de EE. UU. emitiera un fallo que exige una orden judicial para rastrear la ubicación de dispositivos móviles, según expertos legales.

El caso de 2018, Carpenter v. Estados Unidos, estableció que el gobierno necesita una orden para acceder a registros históricos de ubicación de teléfonos celulares. Ahora, los abogados y defensores de la privacidad argumentan que la misma lógica podría aplicarse a los datos de ALPR, que son recopilados constantemente por cámaras en postes de luz, puentes y vehículos policiales.

"Si se requiere una orden judicial para los datos de ALPR, sería un cambio radical en la forma en que la policía usa esta tecnología", dijo Jennifer Lynch, abogada principal de la Electronic Frontier Foundation. "Actualmente, muchas agencias mantienen bases de datos de todos los vehículos que pasan por un punto, durante meses o años, sin supervisión judicial". Eso cambiaría drásticamente la vigilancia masiva que es posible hoy.

Los defensores policiales argumentan que las cámaras de placas son una herramienta eficaz para resolver delitos y encontrar personas desaparecidas. "Es simplemente un oficial con una cámara fija", dijo Bill Johnson, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Fiscales de Distrito. "No hay expectativa de privacidad en una calle pública". Pero los críticos señalan que el gran volumen de datos y la capacidad de rastrear movimientos durante largos períodos crean un problema de privacidad.

Varios tribunales inferiores ya han comenzado a aplicar el razonamiento de Carpenter a ALPR. En 2019, la Corte de Apelaciones de Massachusetts dictaminó que la policía necesita una orden para colocar cámaras ALPR en la propiedad privada de un sospechoso. Y en 2020, un tribunal de distrito en Virginia rechazó las pruebas ALPR porque se obtuvieron sin orden judicial.

La decisión final probablemente recaerá en la Corte Suprema, que ha mostrado interés en equilibrar la tecnología moderna con el derecho a la privacidad. "Es solo cuestión de tiempo antes de que la Corte aborde directamente ALPR", dijo Orin Kerr, profesor de derecho en UC Berkeley. "El problema es que estas cámaras ven todo, y la ley de la Cuarta Enmienda tiene que ponerse al día".