La Policía española desmanteló una organización criminal dedicada al ciberfraude y al blanqueo de dinero que logró acumular 140 millones de euros (unos 160 millones de dólares) mediante estafas de inversión y ataques de compromiso de correo electrónico empresarial (BEC, por sus siglas en inglés). En el marco de la operación, cuatro personas fueron arrestadas en España, Portugal y Panamá.
Las autoridades calificaron el entramado como un esquema de nivel industrial, ya que involucraba al menos 800 cuentas bancarias, 120 cuentas comerciales y 67 cómplices externos que actuaban como muleros. Según la Policía, los sospechosos crearon y gestionaron una red de más de 800 cuentas bancarias donde recibían grandes sumas de dinero ilícito procedentes de numerosas víctimas.
Los fondos se dispersaban y ocultaban inmediatamente a través de otra red de cuentas bancarias, creando cadenas de transacciones que ponían el producto del delito fuera del alcance, permitiendo ocultar y blanquear las enormes cantidades de dinero robado mediante cuentas mulero en terceros países.
La investigación confirmó que 94 millones de euros (107 millones de dólares) se canalizaron a través de la red, y otros 61 millones de euros (69,5 millones de dólares) se vincularon directamente con el grupo, específicamente en operaciones BEC ocurridas en 2024.
En el comunicado policial se denomina a esta actividad como 'fraude del CEO' o 'fraude de facturas falsas', lo que indica el uso de tácticas de ingeniería social como la suplantación de altos ejecutivos para desviar pagos a cuentas bancarias controladas por los estafadores.
La investigación comenzó cuando la Policía detectó indicios de blanqueo de capitales en 19 empresas vinculadas al grupo. Tras identificar a los principales sospechosos, se organizó una operación internacional con el apoyo de Interpol y Europol. Se registraron seis inmuebles en Barcelona, Girona y Tarragona, así como en la ciudad de Oporto (Portugal), y un sospechoso adicional fue arrestado en Panamá.
Los dos sospechosos arrestados fuera de España habían abandonado recientemente el país pero seguían operando desde sus bases en el extranjero para apoyar el esquema delictivo. Los agentes incautaron 15 ordenadores y más de 170 teléfonos inteligentes que presuntamente se usaron para ejecutar miles de transferencias fraudulentas. Además, se congelaron inmediatamente 3 millones de euros (3,4 millones de dólares) de las ganancias delictivas, que se pondrán a disposición de las víctimas.
Según la Policía española, la red de blanqueo de capitales ha sido desmantelada de manera efectiva y todos sus principales operadores han sido arrestados.